sábado, 25 de febrero de 2012

Y volver como volvió el tiempo a mi reloj . . .*

Daniela tuvo un día de los más peculiar. Aún así se sentía dichosa y feliz por varios "gracias" que le regalaron por la mañana debido a regalar sonrias y amabilidad. Entró al almacén, su casa, se sentó en su taburete a descansar, puesto que le dolían demasiado los juanetes debido a las incómodas botas del uniforme.
Al salir, mientras doblaban pantalones, tricots, y camisetas, ella le preguntó: ¿ Y porqué terminó?.
Daniela respondió:
- Porqué nosotros siempre fuimos de mar, de cielos azules, de sol en la piel , de esperanzas renovadas. Y de pronto entró en nosotros el otoño, el gris y el viento, dejándo nuestra juventud a un lado, atrás, casi inalcanzable. Ya se iban notando los signos del cansancio, las noches de verano se habían convertido en noches al calor de la chimenea, queriendo recordar todo lo que llegamos a ser, queriendo volver a ello. Pero sin querer nos desgastamos de tanto desear volver, volver a la locura, a lo inconformista, a las huídas de fin de semanas, a las noches de sexo desenfrenado. Y nos quedamos viendo el fuego, la madera se consumía mientras las metáforas nos atragantaban poco a poco . 
Y sin embargo, él volvió a ser él , y yo volví a ser incondicional . Me conformé. 
Mis temores se habían perdido ya , eran hilos sueltos en una tormenta.Y a pesar de todo, su cariño iba buscando yo. Sus miradas estaban oxidadas, y no me tomaban en cuenta.
Desaba que me diera una pista pues si no resbalaba, y el miedo era muy malo , y el quererle tanto me daba mucha sed.  
Y es más, después de todo, yo soñaba y soñaba cada noche con él. Se colaba en mis sueños sin mi permiso, y eso era algo que no soportaba. No lo soportaba porqué al despertar me daba cuenta de lo irreal que había sido todo, entonces mi corazón volvía a hacerse añicos otra vez, pero en el fondo estaba deseando que llegara la hora de irme a dormir. Me abrazaba a mi almohada, y en silencio le preguntaba: ¿A dónde me llevarás hoy?.Y así dormía tranquila, sonriendo, hasta que el calor de los primeros rayos de sol se colaban por mi ventana, despertándome.
Y entonces era cuando volvía a odiarle.
Supongo que hay un instante inexplicable e intuitivo donde tenemos la certeza de que hemos muerto dentro de la memoria de alguien. Entonces, te sientas en el sofá, te bebes de golpe un trago de absenta, sonríes sin amargura, absorbes el cigarrillo y entierras también su recuerdo. O eso crees.
Ahora después de casi dos años hubiese preferido no conocerle, perdí tanto tiempo de mi vida... Dejé tanto tiempo de sonreir.... Obviamente la culpa fue mía por permtirlo, pero si te digo la verdad, no me apetece conocer a nadie.

Al finalizar su monólogo como de costumbre se paró a escuchar a su amiga. Ésta le dijo:
-Yo creo que lo que te pasa es que te acojona que haya alguien ahí fuera dispuesto a ayudarte, a quererte, sí, y te da miedo que de repente descubran que en realidad eres...

Daniela la cortó y contestó:
-Alguien a quien no merece la pena querer.

Después de seguir doblando y doblando, soñar durante toda la tarde y pasar una noche de imprevisto y de lo más mágica, decidió atravesar la puerta de al lado de la valla que vió con su compañero de viaje hacia casa. 
Y a pesar de que a sido una noche mágica en la cual Dalí se tomó un gintonic con ellos, fue una noche más de insomnio... 

Como regalo este tema de Adele http://www.youtube.com/watch?v=hLQl3WQQoQ0&ob=av2e


 

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