miércoles, 28 de diciembre de 2011

Una de anginas, porfavor . . .*

Daniela se levantó con dos pelotas de ping pong al principio de su faringe. Cada vez que pronunciaba palabra alguna sentía como si Hulk le apretara el cuello. Y por no hablar si le acaricíaban el cuello, se chocarían con las dos pelotas de vacaciones por allí.
Hace ya unos meses, Daniela sufre de insomnio, pues tiene demasiado tiempo libre para pensar. Quizás es por eso que intenta rodearse de los suyos durante las noches semanales y se desinhibe los sabados. Odia que los pensamientos le invadan la mente. La mente, una página en blanco, esa página en la cual cada noche mancha de tinta permanente, esa tinta permanente que le impide conciliar el sueño. Y tumbada mirando al techo, observando las estrellas que caen del cielo se pregunta dónde irá su vida a parar. Se va durmiendo y se enciende un cigariilo en el intento de ver todo más claro.
Durante el día de hoy, debido a tanta cama se ha sentido como el resto de las demás noches. Notó como su prima, ansiedad, volvía a hacerle una visita. Y es que últimamente cogería un diazepan para dormir como la Bella durmiente, pero ella es de las que piensa: más Platón y menos prozac.
En estas fechas anhela ser la niña que fue y aunque intente ser eternamente Peter Pan, es consciente de que él cada vez está más cerca de nunca jamás.
 Quizás por eso está tan melancólica y apagada porqué por primera vez en su vida se ha ido de vacaciones del mundo de los sueños y ha aterrizado por unos días en el mundo real.
No deja de darle vueltas a un consejo que le dió una persona muy importante para ella, su amigo Tupac. Éste le dijo que siempre hay que decir lo que uno siente y lo que uno piensa y que en esta vida quien no arriesga no gana. Daniela y Tupac, Tupac y Daniela, dos personas completamente diferentes pero que sentían una admiración mútua el uno por el otro. Su amigo también estaba chungo, como ella decía, si hasta parecerá que exista una simbiosis entre ellos o hasta que sean el alter ego del otro. Pero no creo.
Mi amiga no paraba de darle vueltas a lo que Tupac le dijo. Ella pensaba: Este notas que fácil lo ve todo colega!!!!.... Y parece mentira pero no se acuerda cuando nos da los mismos consejos a las demás y lo mucho que le cuesta aplicarselos a ella misma. Parece ser, que mi gran confidente anda así como un poco confundida. Tiene sentimientos! no me lo puedo creer! los tiene!!!! se destapó un poquito conmigo en una conversación telefónica. A pesar de enseñarme una pequeña lucecita, esta chica no cambia:
Daniela:  Pero haber no tengo 15 años no puedo sentarme y decirle al chico que me ronda la mente: ey que me gustas uhhh tinoninoniiiiii ( Daniela con voz de sunormal: i violines de fondo), fúmate otro venga va!. Ah!!! y que se ria en mi cara?, y que me ponga roja?... Pero tu quien eres????? no no no no no...... Que si que muy bonito el consejo que me dió mi colega Tupac pero este también a veces se cree que todo son "flors i violes"!. Que no hombre que los pavos me los conozco yo bien, que mucho bla, bla ,bla pero luego palomino! QUE NO!!!!  Que en mi cara no se rien más colega! y a quien le importe que lo demuesntre FACTA NON VERBA!!!!!!!!!!!!.
Lo que más me gusta de ella es que mañana ni se acordará de la conversación y estará regalando sonrisas a los demás. Pero ella es así de quejica. Y ara como si nada, como si fuera ese libro que ansía leerse: "El arte de no decir la verdad". No sé como se las apaña para fingir tan bien.
Así que querida amiga te cuelgo un vídeo para que te identifiques con una canción que te va como anillo al dedo! DALE AL VÍDEO

martes, 13 de diciembre de 2011

Un paseo por la Gran Vía . . .*

Mientras disfruta de este sol radiante que hace cerca de las 11:00 de la mañana en el Retiro, se dedica a leer las últimas páginas de "Si tu me dices ven lo dejo todo pero dime ven", de Albert Espinosa. 
Són las 12:08h, terminó el libro, y le apetece tumbarse en el césped. La morriña se apodera de ella y empieza a caer en un sueño profundo en la cual la Gran Vía es la protaginista.
Sábado 17 de Diciembre, 22:00h la Gran Vía está repleta de gente. Gente que sale de trabajar, gente que va a cenar, gente con bolsas y a lo lejos una inmesa cola justo en la esquina de un teatro muy conocido de la capital. 
Daniela salió del trabajo cansada, con los pies hinchados. Una tarde más un tsunami pasó por la tienda.
Mientras intentaba avanzar por medio de la multitud haciendo "S", imaginó que por un momento la protagonista del cartel del Gran Balet era ella.
Soñaba que encima del escenario deleitaba al público con sus: Pliés, pas de deux, arabesques, fouettés, battements, balancés, coupés, cambrés y pirouettes. El balet, la danza clássica, acompañamientos con el piano, disciplina, sus dedos sangrando de vez en cuando debido a las zapatillas de puntas, el equilibrio que conseguia en cada una de sus clases...
Volaba, se transportaba a otra realidad al compás de melodías de Chopin, Vivaldi, Txaikovsky, Grieg o Pachelbel. 
Recuerda que al empezar a escuchar la música se sentía como una alma libre, la cual quería mostrar a su público la pasión, la garra, la emoción que recorría ese arte por sus venas. Su vello se erizaba, sus pasos parecían ligeros, a pesar de la dificultad y del sacrificio que comportaban, sus brazos largos le hacían sentir como si estuviera volando.
La función terminaba y saludaba a su público de forma digna de una bailarina. Los aplausos le hacían sentir verdaderos escalofríos, se sentía como en la víspera de los Reyes Magos: nerviosa, impaciente, emocionada, alegre.... Sus ojos se convertían en una espécie de lago, un lago mágico, una gota del agua de ese lago brotaba por su rostro de felicidad. 
Ringggg, Ringgg, la blackberry suena y en la pantalla aparece su nombre, es él. Daniela despertó, se dió cuenta que todo fue un sueño. Y de vuelta a la realidad creyó conveniente que lo mejor sería rechazar la llamada. Se encendió un cigarrillo y susurró: Como bien diría Calderón de la Barca: "La vida es sueño, y los sueños sueños son".