Al llegar allí pensé que como de costumbre llegaría más tarde pero la verdad es que me sorprendió encontrarla sentada en la mesa que está situada al fondo de todo a la izquierda, justo en el lugar que enfoca una luz roja. Hacía unas semanas que mi amiga había regresado de la capital y tenía muchas ganas de saber que era lo que había vivido allí...
"¿Te has sentido alguna vez imantada a una ciudad?....Yo si.....
Verás, nada más bajar del avión nos dirigimos a fumar un cigarrillo. Las puertas del aeropuerto de Barajas se abrieron y de golpe sentí un escalofrío que recorría todo mi cuerpo. Creí estar en la noche del 5 de enero, estaba tan nerviosa.... De repente una sonrisa se dibujo en mi rostro, cerré los ojos, suspiré, mire a mis amigas y les dije: ¡Sí!, ¡Sí!, esto es lo que llevo tanto tiempo buscando. Al minuto una lágrima de felicidad se deslizaba por mi mejilla derecha.
A medida que pasaban los días más me embriagaba de esa ciudad. El Retiro, el palacio de cristal, el Museo del Prado, la Castellana, el Palacio Real, Chueca, Sol, Fuencarral, Callao, Preciados, Príncipe Pío, Carabanchel, Serrano.... Esos lugares me decían cada día: Daniela bienvenida, te estábamos esperando. Fueron los 8 días más bonitos de mi vida. Es más, perdí mi vuelo de regreso a Barcelona y decidí comprar otro. No podía dejar escapar los momentos mágicos que me estaba regalando la ciudad. Y como bien sabes: prefiero perder el tiempo a perder experiencias.
A parte de los monumentos, calles, gentes y aire que tenía la capital pude pasar escasos ratos de tiempo con gente que hacía tiempo no veía. Una noche en Aluche fui a tomar una cerveza con unos chicos que hace casi dos años conocí en un pueblecito del sur. La verdad fue toda una sorpresa reencontrarme con gente a la cual no esperaba ver. Fue una de las mejores noches de toda la semana, aunque eso si, de las más cortas.
La verdad es que todo en esa ciudad era perfecto, parecía que todo estuviese pensado para que saliera bien.
A pesar de vivir en un cuento tuve que regresar, pues ya sabes que aquí tengo una vida pero si te digo la verdad jamás pensé que llegaría este momento pero ahora por fin puedo decir: ¡Madrid nos vemos en Setiembre!.
Cambiando de tema, el jueves hablé con uno de los niños perdidos que encontré por Madrid. Esa noche tenía insomnio y mucho frío y para que no pensara en nada él me dijo:
- Él: No hay nadie, solos tu y yo.
- Yo: ¿Y dónde me llevas?.
-Él: Fuera de ahí, fuera de esa tabla congelada.
- Yo: ¿ A Nunca Jamás?.
- Él: Donde se te cierren los ojos y puedas soñar.
- Yo: Si quieres puedo dejarte un trocito de ventana abierta porqué volando se llega más rápido desde Madrid. En Nunca Jamás está todo abierto.
- Él: No sé como se va pero lo intento.
- Yo: Tu sal de casa, si dices que vas de parte de Daniela te indican que ruta debes seguir. Ya me conocen por allí de cuando iba con Peter hace ya algún tiempo. O quizás podríamos ir al Mundo Amarillo, yo nunca he ido.
- Él: Yo no sé si he estado, no lo recuerdo. Si te apetece nos pasamos un rato.
- Yo: Sería genial...Yo te dejo un trozo de ventana abierta, no me engañes por favor. Te espero.
- Él: Cierro los ojos. Intento llegar hasta allí.
- Yo: No lo intentes, intentar no es bien. Tienes que hacerlo sólo si tu quieres.
- Él: No sé si se volar hasta allí.
- Yo: Pues no te preocupes hay más días.
- Él: Puede que termine aprendiendo a volar hasta tu ventana.
- Yo: No importa cuando pase mientras tengas ganas de aprender.
- Él: Siempre estoy dispuesto a aprender.
- Yo: Pues entonces espero que no tardes mucho en pasarte por aquí.
- Él: No sé puede aprender de golpe.
- Yo: Puedo esperar hasta Setiembre.
¿Sabes una cosa?. Mucho antes de partir hacia allí me terminé el libro de Albert Espinosa. En él se mencionaba constantemente a los amarillos. Los amarillos son personas especiales que dan sentido a nuestra vida. Ellos son el nuevo escalafón de la amistad, esas personas que no son ni amantes ni amigos pero que se sitúan entre el amor y la amistad. Esa gente que se cruza en tu vida y con tan sólo una conversación puede llegar a cambiártela.
Quizás uno de mis amarillo sea él.
¿Pedimos otro té?".
Cada vez que se de ti, escucho, leo o veo, me alegro por saber que estas consiguiendo todo lo que te has propuesto.
ResponderEliminarMe alegro mucho.
no cambies NUNCA...
No sé quien eres
Eliminar