auto-engaño. . . *
Ahora que no sé nada lo entiendo todo mucho mejor. Nunca pensé que conseguiría esa inexistente fuerza para apartar tu parte de la mía. He separado tu mundo del mío, para que el vínculo nuestro desaparezca. Yo, amante del destino, comienzo a pensar que nada de lo ocurrido es una casualidad. Aun así, acudo al auto-engaño, me miento a mi misma y me convenzo de cosas que no debo. Tan doloroso resulta quererte, que no se si el alto precio que vengo pagando ha sido un buen trato.
No hay comentarios:
Publicar un comentario